- La simple percepción del movimiento craneal no requiere un don en particular.
- Es accesible a cualquier persona que posea una buena sensibilidad táctil.
- Esta sensibilidad, como cualquier sistema de percepción, puede afinarse considerablemente mediante el entrenamiento para llegar a ser, en el caso del osteópata, extremadamente eficiente.
Un largo aprendizaje
- La corrección de las lesiones craneales es cosa del osteópata que se ha formado para este tipo de intervenciones.
- Ello requiere un estudio en profundidad y una formación perseverante ya que estas técnicas son difíciles de adquirir y dominar.
- A menudo se requieren años de trabajo para lograrlo.
