En el universo, no hay efecto sin causa, ni causa si efecto. «De todos los aspectos del concepto osteopático, ninguno es, en la práctica, más importante ni más profundo que el reconocimiento de las leyes de causa y efecto: la disfunción o la patología no son más que un efecto» [6].
Un estudio atento del traumatismo o de la intervención quirúrgica, interpretado a la luz de un buen conocimiento de la anatomía y la fisiología, proporciona un primer hilo conductor para guiar al osteópata hacia una comprensión de los fenómenos que presenta su paciente hoy en día.
Las causas pueden combinarse, y tienen varios orígenes:
- un pasado traumático que haya provocado bloques mecánicos;
- unos hábitos alimentarios como se describe anteriormente;
- el abuso de drogas de cualquier tipo, incluido el medicamento;
- el agotamiento tanto físico como intelectual;
- el estrés y el desamparo moral, intelectual y espiritual.
Mientras no se reconozcan y mejoren estas causas, los resultados terapéuticos, sea cual fuere el sistema empleado, serán inseguros e inestables.
Por lo tanto, el procedimiento del osteópata consiste en:
- restablecer los equilibrios mecánicos y fisiológicos de su paciente;
- ayudarle a encontrar y eventualmente resolver esas dificultades de otro tipo, orientándolo si es necesario hacia las ayudas adaptadas, es decir otros profesionales de la salud.
[6] Viola Frymann: The Philosophy of Osteopathy, in Collected Paperof Viola Frymann, publicado por la American Academy of Osteopathy, Indianapolis, IN, 1998, p. 283.